Las poblaciones indígenas son tal vez unas de las más afectadas por la crisis que se vive en el país. Una muestra de ello es la historia de Carmen, la niña de apenas ocho años que murió tras alimentarse de la basura en el estado Bolívar.

La pequeña era de la etnia Jivi o como se les conoce en el país: Guahibo. El hambre obligó a su familia a desplazarse hacia pueblos criollos, donde -pese a no mejorar sus condiciones de vida- buscan algo de comer y a veces lo consiguen.

Carmen caminaba con su padre por la carretera cerca de un vertedero de basura a la salida de Morichalito, al sur del estado Bolívar, ahí encontró un pedazo de pan, lo recogió y lo comió, incluso lo compartió con su padre.

Después comenzó a sentirse mal, su familia la llevó al dispensario de Bauxilum, pero al poco tiempo dejó de respirar. Posteriormente determinaron que el pan estaba envenenado.

El funeral de Carmen se llevó a cabo, su padre logró asistir pese a sus condiciones de salud.

Ella era una de las niñas Guahibo que vivía en Las Lajitas, tenía varios hermanitos con los que afortunadamente no llegó a compartir el alimento hallado cerca del vertedero, de lo contrario, todos se habrían visto afectados.

La historia de Carmen fue dada a conocer por las monjas de la Escuela Carmen Sallés de Fe y Alegría, donde atienden a varios niños pertenecientes a la referida comunidad indígena.

La hermana Isabel, relató cómo mueren los niños de esa comunidad ubicada en el municipio Cedeño: Se mueren por desnutrición, aclara. Aunque en las actas de defunción muchos reseñan que se trata de casos de malaria, por ejemplo, la monja explica que esta enfermedad en personas que estén bien alimentadas no pueden causar la muerte, pero cuando el paciente está desnutrido, sí.

Fuente informativa:

http://www.caraotadigital.net/

 

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