El organismo pronostica que este año la economía caerá 6%, lo que sumará cuatro años consecutivos de contracción.

Las proyecciones del Fondo Monetario Internacional (FMI) indican que el país aún está lejos de abandonar el túnel de recesión y elevada inflación, incluso sostienen que la escalada de los precios podría salirse totalmente de control y devenir en hiperinflación.

“Venezuela continúa sumida en una profunda crisis económica que avanza hacia la hiperinflación, y cuyas principales causas son un cuantioso déficit fiscal qua ha sido monetizado, las enormes distorsiones económicas y una fuerte restricción de la disponibilidad de importaciones de bienes intermedios. Para 2017 se proyecta una marcada contracción de la actividad económica, y se prevé que la inflación continúe acelerándose”, dice el FMI.

Las proyecciones contemplan que en 2017 la economía se contraiga 6% tras caer 12% en 2016, 6,2% en 2015 y 3,9% en 2014. En materia de inflación, indican que este año los precios registrarán un salto de 1.600%.

Analistas coinciden con el FMI en que la monetización del déficit, es decir, que continuamente el Banco Central de Venezuela fabrique dinero de la nada para cubrir gasto del gobierno, es una de las principales causas de la inflación.

De manera continua, PDVSA emite pagarés y el Banco Central se los compra, creando nuevos billetes. Una vez PDVSA tiene los bolívares en la caja, los transfiere al gobierno para que éste cubra distintos gastos, como salarios, misiones y subsidios.

La consecuencia de esta activa imprenta de dinero es que en poco tiempo una importante cantidad de personas y empresas cuentan con más bolívares que destinan a la compra de productos. De esta manera, la demanda aumenta velozmente, mientras que la oferta cae por controles de precios que no permiten cubrir los costos de producción; deficiencia en los servicios públicos, como la electricidad y un déficit de dólares que la administración de Nicolás Maduro ha resuelto recortando la asignación de divisas a las empresas del sector privado.

Sólo en el segundo semestre de 2016 el financiamiento del Banco Central a PDVSA se incrementó desde 946 mil 719 millones hasta 4,5 billones de bolívares, es decir, un aumento de 375% que elevó la presión inflacionaria.

Cambio en el BCV

La semana pasada, el presidente de la República, Nicolás Maduro, anunció que el diputado Ricardo Sanguino, quien durante diez años estuvo al frente de la Comisión de Finanzas de la Asamblea Nacional, sustituirá a Nelson Merentes como presidente del Banco Central.

Reportes de entidades financieras como Eurasia Group consideran como muy poco probable que Ricardo Sanguino detenga el financiamiento de gasto del gobierno. De hecho, consideran que tendrá un poder limitado en el Banco Central porque Sohail Hernández, la miembro más radical del directorio, seguirá dictando las políticas del organismo.

Eurasia señala como muy poco probable que bajo la conducción de Ricardo Sanguino el Banco Central introduzca alguna modificación en la política cambiaria.

“Los poderosos intereses creados siguen comprometidos a mantener el status quo en términos del marco existente de controles. Es poco probable que el gobierno se mueva hacia una mayor flexibilidad en materia cambiaria”, señala el reporte de Eurasia.

El gobierno tiene un sistema con tres tipos de cambio. Uno fijo de diez bolívares, destinado a cubrir importaciones de productos básicos; otro que fluctúa y actualmente se ubica en 684,8 bolívares para el resto de las empresas y uno creado recientemente en la frontera, a través de la venta de pesos colombianos en casas de cambio, que al incluir las comisiones por servicio, ronda los mil bolívares por dólar.

Como existe un fuerte racionamiento de divisas, las empresas y los particulares que no pueden comprar dólares por los canales oficiales recurren al mercado negro y así se origina una cuarta tasa. El resultado ha sido corrupción por las oportunidades de arbitraje, sobrefacturación de importaciones y un elevado déficit fiscal, porque buena parte de los dólares provenientes de las exportaciones petroleras se venden a la tasa más baja.

Analistas coinciden en que el control de cambio está agotado y es necesario levantarlo y establecer una tasa única para el dólar, de lo contrario, seguirá el desequilibrio.

La región

El Fondo Monetario Internacional proyecta un panorama muy diferente para el resto de los países de la región. Estima que Argentina crecerá este año 2,2%; Perú 4,3%; Chile 2,1%; México 1,7%; Colombia 2,6% y Brasil 0,2%.

Al comentar sobre la región como un todo, Alejandro Werner, director del Departamento del Hemisferio Occidental del F.M.I., sostiene que “se prevé que la actividad económica en la región se expanda 1,2 por ciento en 2017 y 2,1 por ciento en 2018, tras una contracción de 0,7 por ciento en 2016. La recuperación que se proyecta es más floja que la pronosticada en octubre, dada la persistente debilidad en algunas de las principales economías, aun cuando otras siguen registrando un crecimiento moderado”.

Agrega que “para estimular la actividad económica, los países de la región están adoptando políticas monetarias más expansivas cuando corresponde, usando el espacio disponible para calibrar el ajuste fiscal, y lo que es más importante, introduciendo reformas muy necesarias en el lado de la oferta”.

Desde su punto de vista, “el estímulo positivo generado por la mayor demanda prevista en Estados Unidos podría verse contrarrestado por el aumento en las tasas de interés mundiales y la incertidumbre en torno a posibles cambios en la política comercial y migratoria de Estados Unidos, en especial para México y América Central”.

“Al mismo tiempo, el repunte de los precios de las materias primas desde comienzos de 2016 ha beneficiado a los exportadores de esos productos. Pero aún se prevé que los precios de las materias primas continúen siendo bajos en comparación con sus niveles históricos”, explica Alejandro Werner.

Fuente informativa:

http://quintodia.net/

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