Así como en las parlamentarias de 2015 se inventó “MIN-Unidad”, ahora el oficialismo amenaza con no admitir las sustituciones y modificaciones de candidaturas. El objetivo es confundir al elector y aumentar los obstáculos para la campaña opositora.

En su afán por convertir el proceso electoral en una carrera de obstáculos, el régimen chavista amenaza con no permitir a los partidos llevar adelante el proceso de sustituciones y modificaciones de candidatos en el tarjetón. Con esta jugada abiertamente ilegal, el oficialismo buscaría confundir al votante y dificultar la campaña de la Unidad.

Los artículos 62 y 63 de la Ley Orgánica de Procesos Electorales (LOPE) se refieren a las sustituciones y modificaciones en las postulaciones que pueden realizar las organizaciones políticas. Sobre las modificaciones, señala que se podrán ejecutar “hasta diez días antes de ocurrir el acto electoral”.

En ambos casos –sustituciones y modificaciones- la norma establece que el Consejo Nacional Electoral (CNE) debe informar a los electores acerca del cambio y añade: “Cuando el tiempo en que se realice la modificación o sustitución resulte insuficiente para realizar el cambio en el instrumento electoral, los votos que se emitan en el mismo se acreditarán al candidato sustituto o la candidata sustituta”.

Sirva este ejemplo para ilustrar la situación: Un Nuevo Tiempo (UNT) inscribió en el estado Zulia a Eveling Trejo de Rosales. Superadas las primarias en la entidad, UNT asumió la candidatura del diputado de Primero Justicia (PJ), Juan Pablo Guanipa. Si el CNE se niega a admitir la modificación, Trejo se mantendrá en el tarjetón y lo que es peor: sus votos no se sumarían a la causa de Guanipa.

Contradicción y burla

Para las parlamentarias de 2015, el chavismo se inventó la tarjeta de “MIN-Unidad” para tratar de desconcertar a los electores. La engañifa fracasó y la oposición se alzó con la mayoría de la Cámara, montada sobre el jingle que machaconamente repetía: “abajo, a la izquierda, en la esquina, la de la manito”.

Entonces, el chavismo enfiló sus baterías contra la exitosa “manito”. Con la excusa del supuesto fraude en la recolección de firmas para el referendo revocatorio en 2016, los tribunales y el C.N.E. vetaron a la tarjeta de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) en siete estados del país. En respuesta, los miembros de la coalición resolvieron presentarse con sus propias tarjetas, bajo el compromiso de inscribir a los mismos aspirantes.

Si el organismo dirigido por la rectora Tibisay Lucena se empeña en no aceptar las modificaciones que están en la ley, se producirá el hecho insólito de ver a partidos rogar a los electores que no apoyen su símbolo. Volviendo al ejemplo citado: U.N.T. tendría que hacer campaña para pedirle a los zulianos que no voten en su tarjeta, sino que todos marquen la de P.J., Voluntad Popular y el resto de las organizaciones que respaldaron a Guanipa desde que compitió en las primarias.

Para aumentar la contradicción –y la burla – un dirigente de la M.U.D. destaca: “a principios de año, obligaron a los partidos a recoger firmas para registrarse y mantener con vida sus tarjetas. Y ahora, si anulan las modificaciones, prácticamente pondrían a los partidos a hacer campaña contra sus propias tarjetas para que no se pierdan los votos”.

A 20 días de que se celebren los comicios regionales, la Unidad Democrática continúa solicitando al C.N.E. que se ajuste a la L.O.P.E y respete el proceso de sustituciones de candidatos. Los más optimistas creen que Lucena acatará la norma. Los menos optimistas ya se preparan para explicarle a la gente cómo debe votar para no caer en la nueva trampa roja.

Fuente informativa:

http://elestimulo.com

 

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