Si se realizan en abril de 2018, el oficialismo se libraría de efectos drásticos, de la más alta inflación y, del cerco internacional.

La tesis de adelantar las elecciones generales fue bandera de la Mesa de Unidad Democrática (M.U.D.) este año, sobre todo durante abril-julio, los cuatro meses de agitación de calle en algunas ciudades del país.

Pero ahora, está entre las acciones que estima conveniente y no descarta el chavismo para lograr sus fines políticos, esto favorecido por los anuncios de la oposición de no concurrir a los comicios municipales este diciembre.

Con el resultado de las últimas dos convocatorias electorales, la Asamblea Nacional Constituyente y la elección de gobernadores, la perspectiva de victoria está volcada, por el momento, a favor del Gobierno del presidente Nicolás Maduro.

Pero la situación se ha demostrado volátil, y puede tornarse más complicada para el oficialismo.

El Gobierno sopesa sus talones de Aquiles: la economía y el respaldo internacional con que cuentan los opositores. Ambas pueden resultar amenazantes para la estabilidad del gobierno de Maduro. Se estima un inédito a incontrolable nivel de inflación para el año 2018. El pago de los compromisos de deuda puede estar más comprometido para el año que viene, y habrá menos divisas para las importaciones.

Esos factores se pueden volver contra el chavismo fuertemente durante 2.018.

Los puntos a favor del oficialismo con la convocatoria a elecciones generales adelantadas son:

  1. El Gobierno aprovecharía la fuerza cinética que virtualmente obtendrá del resultado de las elecciones municipales, a las que la M.U.D. no concurrirá este diciembre.
  2. Tiene cómo hacerlo a través de una decisión de la Constituyente.
  3. Incluiría también la renovación de la Asamblea Nacional, actualmente en control de la oposición, con lo cual cambiaría la correlación de fuerzas, teniendo posibilidad amplia de quedar en mayoría.
  4. No atendería las peticiones de reformar el C.N.E. para hacerlo más representativo; mantendría el mismo esquema institucional, por lo cual se mantendría alguna tendencia al abstencionismo de parte de los opositores.
  5. Le daría menos de tiempo de organizarse a la comunidad de países que le están confrontando sus políticas y buscan el cerco internacional.
  6. El asunto de la elección presidencial, que teóricamente está previsto para el último trimestre de 2018, lo enfrentaría durante el primer trimestre, sin el efecto de más daños económicos que se prevén para todo 2018.
  7. Las condiciones políticas generales serán más favorables para el Gobierno de Maduro en el primer trimestre que en el último de 2018.

En contra, la medida tendría otro rasgo de arbitrariedad política que se le endilgaría, nacional e internacionalmente, al chavismo.

La aplicación de la tesis que está en boca del chavismo dependerá siempre del resultado de las elecciones municipales, y de que el chavismo no presente conflictos internos de importancia, que le puedan hacer perder su unidad.

Fuente informativa:

https://venepress.com

  • Carlos Subero

    31/10/2017 – 4:23PM

 

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