Varios analistas coinciden en señalar que la flexibilización del control de cambio no necesariamente repercutirá en el despegue de la economía, pues es preciso, entre otras cosas, una verdadera disciplina fiscal -que no parece estar en los planes del gobierno- y el apoyo financiero externo, un aspecto que choca con la ortodoxa ideología dominante.


Aunque en apariencia plantea la flexibilización real y cierta del control de cambio impuesto por el gobierno del fallecido Hugo Chávez hace más de 15 años, el nuevo Convenio Cambiario N° 1 dado a conocer este 7 de septiembre plantea una serie de desafíos para el gobierno, que debe resolver no pocas dudas y sospechas abiertas por el documento en cuestión.

La primera duda se refiere a la vigencia y permanencia del sistema Dicom, mecanismo que hasta ahora ha servido de control para el otorgamiento de divisas a precios absolutamente preferenciales, y que es considerado por los analistas como el caldo de cultivo que ha permitido el fortalecimiento del mercado paralelo.

“El Convenio no habla ni de Dicom ni del petro, y esos son dos aspectos destacable, porque podría significar que el mercado no estará ni anclado ni contenido”, afirma el analista Henkel García, director de la firma Econometrica.

A su entender, el hecho de que no se mencione pudiera significar que ciertamente el Dicom va a ser eliminado, algo que considera necesario si se quiere combatir eficazmente el paralelo.

Al respecto, el economista y ministro de la administración Chávez, Víctor Álvarez, considera que si realmente hay una flexibilización del control cambiario, no existen razones para mantener el Dicom, pues si se limitan los montos para comprar y la tasa entre privados es frenada nuevamente por las subastas, el control de cambio se mantiene.

Este punto también es abordado por Asdrúbal Oliveros, director de Ecoanalítica, quien asegura que la eliminación del Dicom debe ser piedra fundamental para lograr la libre convertibilidad y el desmontaje del control.

Asdrubal R. Oliveros

@aroliveros

Si quisieran generar confianza en el nuevo esquema, la próxima semana deberían: desmontar el esquema Dicom hacia un esquema de subasta abierto y transparente, sin topes, permitiendo fluctuar la tasa de cambio y actuar en el mercado paralelo para reducir la brecha entre tasas.

Si pero no

Cambio más que significativo en la política cambiaria tras el establecimiento del control en 2003, el nuevo Convenio pareciera tener los elementos claves para el desmontaje del esquema que ha prevalecido por más de 15 años.

El problema es que todo está en el papel y resta saber si será aplicable a la práctica. “En Venezuela es costumbre que lo que dice el papel y lo que declaran los voceros no es lo que vemos en realidad. Por ello las dudas que deja el Convenio”, dice un escéptico Henkel García.

Oliveros va más allá y dice que aparte de la desconfianza y las bajas expectativas, hay un tema vital para revertir las dudas: la disponibilidad de liquidez en divisas para mantener operatividad de un mercado que se abre tras años de claustro total. Y divisas no existen.

Con una abrumadora caída de la factura petrolera (que genera 96% de las divisas que entran al país), con sanciones que limitan la solicitud de ayuda, y ante la negativa del gobierno para acudir a los multilaterales para solicitar financiamiento, es poco lo que se pueda hacer al respecto.

“Se ha pedido y se quiere la apertura del mercado cambiario, pero para que ello tenga éxito es necesario que se den otras cosas en paralelo que no están presentes en este momento, como el control del gasto, un verdadero flujo de divisas o los aportes del Fondo Monetario necesarios para suplir el mercado”, dice García.

Asdrúbal Oliveros refuerza esta tesis al señalar que para lograr el éxito del desmontaje del control deben hacerse pasos previos y toda una hoja de ruta con la que no se cuenta en este momento, por lo que el éxito de la flexibilización propuesta este fin de semana por el gobierno sigue estando en entredicho.

“No son solo los dólares sino también controles de los agregados monetarios y disciplina fiscal”, agrega el economista.

Nada es seguro

La gran pregunta tras conocerse el nuevo Convenio: ¿la economía nacional comienza a recorrer el camino hacia la estabilización y posible crecimiento? No necesariamente.

“El convenio puede verse como la posibilidad real de un desmontaje del control de cambio y eso es muy importante, pero hacen falta otras acciones para que ello tenga resultados positivos… Es un paso que debe dar un verdadero revolucionario, pero éste no parece el momento más propicio”, comenta el director de Econométrica.

“Para estabilizar el mercado cambiario hay que aplicar un verdadero programa de reformas económicas para activar al menos cinco fuentes de divisas: inversiones extranjeras, exportaciones privadas, repatriación de capitales, remesas y el turismo internacional”, comenta Víctor Álvarez

“Que exista flexibilidad cambiaria no necesariamente significa que se traduce en crecimiento o bonanza económica. Hace falta mucho más”, comenta su par de Ecoanalítica, quien en un demoledor tweet deja entrever su grandísima desconfianza en el gobierno, al que cree capaz de mutar para perpetuarse.

Asdrubal R. Oliveros

@aroliveros

Más allá de lo que deseamos, está el hecho de que regímenes como estos mutan, para garantizar su permanencia en el poder y reducir potenciales conflictos entre grupos de poder.

Foncho-kun@alfonsoluis
En respuesta a @aroliveros

Creo que aunque a todos nos interesa un cambio de Venezuela para bien. A nadie le interesa que las riendas de este cambio las lleve el actual gobierno. ¿Piensas que un cambio de discurso sea sincero? Yo creo que hace tiempo están más allá de cualquier redención.

Fuente informativa:

http://talcualdigital.com

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