Las conversaciones sostenidas en Noruega por representantes del presidente interino de Venezuela, Juan Guaidó, y el régimen de Nicolás Maduro llegaron el miércoles a un punto de estancamiento, luego que el gobernante de facto bolivariano se rehusara a abandonar el cargo.

“Entre los distintos temas que se discutieron, la delegación de Guaidó fue con un mandato de que cualquier planteamiento de elecciones presidenciales estaba supeditada a que no estuviese la presencia de Maduro en el poder”, dijo una de las fuentes consultadas.

Estos señores [los representantes de Maduro] no aceptaron, pero fueron a consultar y en Caracas tampoco aceptaron. Y eso condujo a que no hubiese acuerdo”, explicó.

Las fuentes enfatizaron que los eventos del miércoles no significan que el diálogo de Oslo haya  sido abandonado totalmente, señalando que aún queda abierta la posibilidad de que sea retomado, pero la nueva ronda parece haber llegado a un punto muerto ante las grandes diferencias entre las partes.

Noruega, por su parte, se limitó a confirmar que la reunión tuvo lugar en Oslo, señalando que las partes mostraron disposición de avanzar en la búsqueda de una solución acordada y constitucional para el país. La fórmula tratada incluye “temas políticos, económicos y electorales”.

“A los fines de preservar el proceso que permita llegar a resultados, se solicita a las partes tomar la máxima precaución respecto a la reserva del mismo, tanto en sus comentarios como en sus declaraciones”, dijo la canciller de Noruega, Ine Marie Eriksen Søreide, a través de un comunicado.

“Noruega reitera su reconocimiento a las partes por los esfuerzos realizados”, señaló.

Noruega había iniciado contactos diplomáticos desde febrero con ambas partes y países como Cuba, Colombia y Estados Unidos para explorar la facilitación de un diálogo. La ruta del diálogo propuesta pasaría por elecciones de la presidencia y de la Asamblea Nacional, similar a la propuesta del Grupo de Contacto Internacional apoyado por la Unión Europea. La celebración de elecciones requeriría de un estrecho monitoreo internacional del Consejo Nacional Electoral y de los registros de votantes, probablemente por alguna organización internacional como las Naciones Unidas.

Pero muchos en Venezuela no creen que una misión internacional podría organizar unas elecciones verdaderamente libres, mucho menos con Maduro en el poder.

La oposición ha denunciado que Maduro se ha mantenido en el poder a través del control de las instituciones electorales y de los medios de comunicación. También ha condicionado la entrega de alimentos a la participación en las elecciones y ha presionado a los empleados estatales para que voten por el chavismo por lo que no queda claro cómo la comunidad internacional lograría cambiar completamente este escenario.

La visión de las conversaciones como un fracaso no sorprende, “pues el mandato para negociar de la oposición era muy estrecho, o la renuncia de Maduro o nada”, comentó una fuente noruega familiarizada con las conversaciones. Pero en Noruega se nota como éxito que la oposición esté dispuesta a volver a otra ronda, señaló.

“Si lo único que quieren negociar son las condiciones de una rendición de Maduro, claro que no habrá ningún acuerdo”, dijo la fuente. “Pero su posición ahora debe apuntar hacia algo más realista”.

Retirarse de la mesa de diálogo, “es la mejor forma de darle más tiempo a Maduro”, agregó. “La oposición no tiene la ventaja estratégica ahora después del 30 de abril, así que probablemente tiene que volver a la mesa con más flexibilidad. Me impresiona como la oposición venezolana repite sus errores tácticos. Se confirma que Maduro es malo para gobernar pero mucho mejor para defenderse”.

En un comunicado emitido posteriormente el miércoles, la presidencia interina de Guaidó dijo que sus representantes insistieron en las conversaciones que cualquier fórmula pactada debe recoger el cronograma de eventos planteados por los partidos de oposición para salir de la crisis: el cese de la usurpación ejercida por Maduro, la creación de un gobierno de transición, y elecciones libres y monitoreadas por la comunidad internacional.

El planteamiento contempla que los pasos sean tomados bajo ese estricto orden, descartando el planteamiento de que los comicios sean realizados con Maduro en el poder.

También confirmó que las partes no llegaron a un entendimiento.

“Este encuentro finalizó sin acuerdo. Hemos insistido que la mediación será útil para Venezuela siempre que existan elementos que permitan avanzar en pro de una verdadera solución. Por lo tanto, nos mantenemos en la lucha hasta resolver la crisis que padecemos los venezolanos”, dijo el comunicado.

“Agradecemos al gobierno de Noruega su voluntad en contribuir con una solución al caos que sufre nuestro país. Estamos dispuestos a continuar junto a ellos, tal y como lo venimos haciendo con el Grupo de Lima y el Grupo de Contacto en la búsqueda de la solución tantas veces expuestas.

Los contactos en Noruega acarrean un elevado costo político para el presidente interino Guaidó, quien ha sido acusado por miembros de la oposición de haber caído en el mismo tipo de ardid de conversaciones estériles que en el pasado permitieron al régimen ganar tiempo para desactivar la crisis.

Las objeciones al encuentro en Oslo incluso fueron manifestadas en privado a Guaidó por la gran mayoría de quienes lo respaldan en la Asamblea Nacional, dijo el diputado William Barrientos en una entrevista telefónica.

“Todos los diputados, y se lo hemos hecho a saber a Guaidó, a puerta cerrada, así como las organizaciones fundamentales, los siguientes puntos. Primero, no hay posibilidad de llegar a algún acuerdo si no cesa la usurpación de Maduro, esa es una condición”, dijo Barrientos.

Adicionalmente, cualquier acuerdo en Oslo sobre una eventual realización de elecciones está sujeto a que se produzca primero el nombramiento de un nuevo Consejo Nacional Electoral imparcial, sin la presencia de sus actuales rectores, quienes ocupan ilegalmente sus cargos, dijo.

Asimismo, el acuerdo debería contemplar un extenso monitoreo de la comunidad internacional, con la participación activa de la O.E.A., la O.N.U. y la Comunidad Europea, agregó Barrientos.

La larga lista de condiciones también incluyen la depuración del registro electoral — por años manipulado por el régimen –, brindar acceso al voto de los más de cinco millones de venezolanos que se encuentran en el exterior y el fin del abuso utilizado por el chavismo de los recurso del Estado para financiar sus campañas.

Barrientos dijo estar convencido de que el régimen no está dispuesto a conceder esos puntos, empezando por el primero -la salida de Maduro- dado a los altos compromisos que los gobernantes de facto tienen con el crimen organizado.

“Ellos están muy comprometidos por todas las cosas malas con las que se han involucrado, desde el blanqueo de capitales, la corrupción, como ha sido el tráfico de estupefacientes, y han metido a este país en un problema geopolítico terriblemente grave, como es la relación con grupos islámicos y grupos armados como el ELN y las FARC”, dijo Barrientos.

“Por todo esto, ellos no van a querer ir a unas elecciones en esas condiciones, porque saben que la realidad del país es que un 95 por ciento votaría en contra y en consecuencia, estas conversaciones no van a terminar en nada”, agregó.

Fuente informativa:

http://www.elnuevoherald.com