Edgar Zambrano dormía en el suelo. Pasó el tiempo que pasó en prisión en una celda mínima. Fue sometido a torturas. Hizo huelga de hambre. No veía el sol. Se lo comían los zancudos. Casi no caminaba. Estuvo incomunicado. Sin intimidad. Cautivo como los animales. Pero al salir de prisión este expreso político de Maduro, demuestra que tiene la cabeza y el corazón intactos.

Edgar Zambrano no sólo ha reivindicado la política. No sólo ha reconocido las iniciativas políticas que persigan la solución de los problemas. No sólo ha dicho que es político de oficio y oficio de palabra. No sólo ha dicho que ya está otra vez en política porque lo que ha hecho toda la vida es política. No sólo ha ratificado que no ha debido estar preso. También Edgar Zambrano llevaba la cuenta. Contaba los días y los episodios de su paso por esa prisión de seguridad en la que también se encuentran los generales Raúl Isaías Baduel y Miguel Rodríguez Torres.

Edgar Zambrano también ha salido sin rencores. Dice que con más fe. Más creyente de Dios. Y con más amor a la familia porque sintió el amor de la familia a la que ha descuidado, reconoce, por la política. Y es que no ha hecho otra cosa en la vida que la política. Y esto es corazón.

Edgar Zambrano también ha salido sin rencores. Dice que con más fe. Más creyente de Dios. Y con más amor a la familia porque sintió el amor de la familia a la que ha descuidado, reconoce, por la política. Y es que no ha hecho otra cosa en la vida que la política. Y esto es corazón.

¿Y la cabeza? La cabeza es la cuenta. Los números. En el primer encuentro que sostuvo con los periodistas, mostró discurso político y esos números que arrojan una pista del centro y el foco de un hombre. De este hombre. En este caso, de un dirigente político, primer vicepresidente de la Asamblea Nacional y dirigente de Acción Democrática. Soltó Zambrano, vestido con una franela que llevaba el logo de AD, estos números y estas frases:

Estuvo 135 días preso.

Los primeros 60 días no salía de la celda.

La celda era de tres metros y medio por tres.

En el día 65 comenzó a caminar.

Pasó 10 días en huelga de hambre.

Aislado 70 días.

Primera visita ocurrió en el día 34. Lo visitaron diputados, miembros del Grupo de Boston y la esposa.

A los 70 días apareció el Ministerio Público.

En el día 72 lo visitaron los abogados.

Dijo que aquello no eran visitas. Que todo se hacía a través de un vidrio.

Que esos días no podía hablar.

Fuente informativa:

Juan Carlos Zapata (KonZ)

https://konzapata.com

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